jueves, 11 de agosto de 2016

Lo siento, perdón, te amo, gracias.

Años han pasado, momentos, vidas se han ido. Vivo en otra ciudad, con una persona que hace cuatro años ni conocía y con la que ahora me he comprometido "hasta que la muerte nos separe".

Mi madre murió, mi padre murió, mi padrastro murió.  Todo esto en cuestión de 2 o 3 años. A veces me pierdo en esos remolinos del tiempo.

He perdido ese habito de escribir, y me molesta, me duele. Lo bueno es que siempre esta aquí, el blog que nadie lee, que ni yo recordaba que existía. ¿Que dirán los premios nobel cuando después de años leen algo que escribieron? Dirán "¿que pendejo estaba?" ¿o se regocijaran en su talento y su ego?.

Mi madre me decía que siguiera escribiendo, que no lo dejara. Me lo dijo tantas veces que escucho su voz, ya me dejo programada. Se sentía orgullosa por que podía escribir un párrafo suficientemente lucido, coherente, con buena puntuación y sin faltas de ortografía. No era gran cosa lo que escribía, pero era mamá cuervo. Murió a los 49.

Mi padre ni sabia que escribía (o que escribo, al parecer), o que películas me gustaba ver por las noches cuando estaba sola. Mi padre ni sabia escribir bien mi nombre. Hace unos días encontré la única nota/carta que tengo de el, puño y letra me dice "Para mi hija MILEN de su papá, te quiere, C.M" Total, no le interesaba yo o no le permitía su esposa verme. O las dos cosas, o ninguna.

Mi padrastro, alcohólico, con sobrepeso, murió seis meses después que mi mamá. Se fue de parranda, le dio un derrame y cinco días antes de mi boda su cuerpo no aguanto. Fue mejor padre conmigo que con sus propios hijos, eso hay que reconocerlo.

Me dejaron problemas psicológicos, corazones rotos, deudas, entre otras curiosidades y mañas.

En fin, aquí regreso pidiendo perdón a mi misma. Mylene: Lo siento, perdón, te amo, gracias.

Sigo adelante, sonrío, soy feliz. Es todo lo que importa ¿no?

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